INDEPENDENCIA, SOCIALISMO Y JUVENTUD


      1. VIEJOS ARGUMENTOS INTIMIDADORES.

      El domingo 31 de marzo del 2002 el periódico español El País dedicó dos artículos a mostrar, en el primero, las ataduras económicas y comerciales, además de administrativas, burocráticas, de representación internacional, etc., que la CAV, en general Hegoalde, tiene hacia el Estado español. Y en el segundo, la "mala imagen" que tienen las empresas vascas como efecto del "terrorismo". Las ataduras, relaciones y dependencias tan fuertes y sólidas, según este periódico, impedirían cualquier utopía independentista vasca porque al romperse o debilitarse en extremo los lazos económicos, legales, administrativos y políticos con el Estado español, más temprano que tarde, si no inmediatamente, la economía vasca entraría en una caída libre hacia la pobreza, el desabastecimiento, el atraso tecnológico, el aislamiento total con respecto a la economía mundial y europea, la indefensión por pérdida de competitividad ante esta economía al carecer de la "protección" del Estado español, etc. Como consecuencia de semejante desastre, la realidad social vasca se deterioraría hasta lo insostenible.

      El País no dice nada nuevo. Solamente repite en el momento actual lo que desde hace mucho tiempo afirman tanto los españoles como los regionalistas. Los españoles, sean de derechas o de izquierdas, han dicho siempre por activa o por pasiva que la independencia vasca, además de no tener cabida en la "ley" y en la "democracia" --su ley y su democracia--, es económicamente inviable. Los españoles de derechas lo dicen desde sus intereses capitalistas; y los de izquierdas, sin precisar ahora sus diferencias pero, en la práctica objetiva "izquierdas" dentro de un Estado que no es sino una cárcel de pueblos, sólo proponen, y como mucho, crear un "marco federal" que milagrosamente resolverá todos los problemas existentes. Por su parte, el regionalismo ha dicho por todos los medios que la independencia no es posible porque nos hundiríamos en la pobreza, y solamente y no siempre, ha recurrido a esta idea en momentos puntuales de reafirmación propagandística para consumo de sus bases populares. En la práctica diaria y durante años, el regionalismo ha practicado un auténtico unionismo económico con el Estado, ligeramente disfrazado y envuelto con el celofán del estatutismo y a lo sumo del "pacto con la corona". Unicamente cuando la presión popular y social creciente desde la mitad e la década de 1990 a esta parte, que demanda pasos y conquistas prácticas en el camino de la independencia nacional, sólo bajo esta presión, el regionalismo ha aumentado ligeramente su demagogia al respecto. Sin embargo, en los momentos decisivos, ha sido el interés socioeconómico de clase --los lazos capitalistas con el Estado español-- el que ha hecho fracasar estrepitosamente toda veleidad independentista en el regionalismo. No negamos que hayan existido otras razones, que las hay, pero también tienen una base económica como es el caso de las amenazas españolas y los intereses corporativistas y de burocracia partidista del PNV, amenazados por el ascenso electoral de la izquierda abertzale.

      Ahora bien, pese a ser un "argumento" viejo, no por ello pierde efectividad ya que su fuerza no radica en su razón sino en su sinrazón, en el miedo que impone, en las fuerzas irracionales que activa y en el reforzamiento de la ideología capitalista que logra. Como sucede con todo lo relacionado con la economía capitalista, su realidad aparece encubierta, invertida, tergiversada y velada porque la economía capitalista nunca aparece en la realidad tal cual ella es realmente, sino que aparece como lo que no es, aparece de forma inversa y opuesta a como es en su esencia. La causa de esta discordancia, que sólo el marxismo ha puesto al descubierto, radica en la propia naturaleza del proceso de producción basado en la propiedad privada y en la lógica de la explotación. No podemos extendernos en detalle ahora en esta cuestión pero esperamos dejarlo lo suficientemente claro en las páginas que sigues. Para colmo, además de esto, también la dominación española ayuda mucho a falsear la realidad, a impedir que se descubra la razón verdadera de las ataduras económicas y a cerrar toda perspectiva de libertad e independencia nacional fuera del marco estatal impuesto.

      Por estas razones es conveniente empezar desde abajo, desde las raíces históricas de la opresión y desde la lógica misma del proceso de explotación capitalista para captar correctamente la unidad indisoluble entre opresión nacional y opresión capitalista, y para sentar las bases de comprensión del papel de la juventud abertzale en el proceso de liberación nacional y construcción de Euskal Herria.


      2. CAPITALISMO HISTÓRICO Y OPRESIÓN NACIONAL

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